dissabte, 26 de novembre de 2011

Portugal 2001 - i 3

Bien, ya estamos en el Norte, cerca de la frontera con Zamora está Bragança, su nucleo antiguo es espectacular:
La Cidadela, medieval
El Pelourinho, columna medieval sobre un berraco pre-histórico
Y la joya, la "Domus Municipalis", románico civil, con diversos usos a lo largo de la historia

Anécdota:
El 1 de abril del 2009, con un frío que pelaba, estábamos en La Puebla de Sanabria (Zamora)
y después de ver, por fuera, su iglesia de Sta. Mª del Azogue, hicimos unas compras y nos recomendaron visitar Bragança, que está allí mismo y es muy bonita...
Y allí que fuimos y nos pasó lo que ya nos ha pasado muchas veces: "¡AQUÍ YA HEMOS ESTADO!, pero la volvimos a disfrutar:
La "Domus Municipalis"
El Pelourinho
Y esta vez entramos en Santa Mª, de origen románico con una impresionante pintura barroca en la cúpula
En el mapa que nos dieron en Turismo vimos que había unas ruinas románicas, el Mosteiro de Castro de Avelás. Nos costó 2 horas encontrarlas, después de perdernos y tener que volver a Turismo para que nos indicaran como ir:
Después de la anécdota del 2009, seguimos el viaje del 2001.
Siguiente parada Porto (Oporto). Curiosamente no tenemos ninguna foto de la Catedral, no nos debió impactar...
Luego fuimos a Guimarães, muy interesante.
Su Castelo
Su Paço dos Duques de Bragança
Y entre el Castillo y el Palacio la capilla románica de S.Miguel, S XII
Toda la ciudad merece la visita
De allí fuimos a Barcelos, ciudad pequeña y agradable, conocida básicamente por su cerámica y su gallo
Y por fin, antes de pasar a Galicia, un paseo por Braga. Lo más interesante en las afueras, S.Fructuoso de Montélios, una de las pocas iglesias pre-románicas (visigótica) que quedan en Portugal
Por cierto, último apunte. En setiembre de 1997, en un viaje a Galicia, hicimos una incursión en el norte de Portugal. Añadimos esta foto de Valença do Minho
SE ACABÓ...

1 comentari:

  1. A nosotros también nos costó, necesitamos las indicaciones que nos dieron en la oficina de turismo y también la de algún amable brigantino... pero mereció la pena.

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