dilluns, 6 de juliol de 2009

JdRL 4 - La Segarra 12-2007

Crónica de la visita al románico de la Segarra (Lleida)
Esteve y Esther. Diciembre 2007

Bueno, esta vez lo conseguimos, tenemos anécdotas para explicar y hacer una crónica como Dios manda. Una vez conseguido el objetivo, este año ya no hacemos más JdeRL, ¡no, no, el día de Navidad tampoco!.
Vamos al grano. 32 amigos sin miedo al frío nos encontramos a las 9 y media de la madrugada del sábado 15-12-2007 a la entrada de la población de Torà, a 9 grados bajo cero aproximadamente, tras haber contemplado una fantástica salida del sol. Bueno no fueron las 9 y media, hubo que esperar 10 minutos a un nuevo fichaje, Cristina, que se perdió por el camino, viniendo de Blanes.
El objetivo era visitar los 4 monumentos más significativos de esta comarca de "les terres de Lleida". Comenzamos por Cellers, antiguo monasterio benedictino del que, como es muy habitual nada más queda su curiosa iglesia del S XII, de la que solamente se construyó la cabecera trilobulada, con tres ábsides, el presbiterio elevado y una cripta de tres naves y doce pilares. Gracias a nuestro amigo Tino Nevado, AdR de Requena, Valencia, que nos hizo descubrir esta joya.

Y aquí surgió el primer incidente, de los 13 coches que llegaron al monasterio, uno no arrancó. Bajamos al Xavi y señora, Montse, a Torà para que llamaran a la asistencia técnica. Los 30 restantes partimos hacia el segundo objetivo, Sant Pere de Talteüll. Solamente llegamos 27, faltaba un coche y no contestaban a las llamadas al móvil.
Visitamos la curiosa iglesia que amablemente nos abrió Celestí, "regidor" del ayuntamiento. La iglesia tiene solamente dos naves paralelas con sendos ábsides. Parece que la tercera no se llegó a construir, pero si se construyó un largo transepto, en el extremo de cuyo brazo norte, cosa muy estraña, se supone estaba la entrada original del s. XI, cosa que algún incrédulo no se creyó. Actualmente la puerta, del S XVI, está situada en el lateral del brazo sur del transepto, donde debería haber estado el tercer ábside (es difícil de explicar, hay que verlo).
Cuando ya marchábamos hacia el siguiente objetivo, apareció el coche perdido con sus tres ocupantes, que se habían despistado y habían llegado casi a Andorra (igual fueron a comprar mantequilla y wisky). Se perdieron esta visita.
Siguiente parada Sant Esteve de Pelagalls del s. XII, allí nos esperava un guía de Cervera, Armand Forcat, que nos iba a acompañar en las dos últimas visitas. Admiramos su precioso tímpano "naïf" y los 20 relojes de sol primitivos de su muro sur, que según el guía había descubierto un señor hacía unos años. Le presentamos al "señor", pues era uno de los componentes del grupo, nuevo miembro de AdR, Miquel Dorca, ante la sorpresa del guía. Esta iglesia fue obra hecha por payeses, pero payeses que sabían tallar la piedra en perfectos sillares, cosa que algún incrédulo no se creyó.

Y de allí nos dirigimos en caravana havia Sant Pere Gros, a las afueras de Cervera. En el cruce de Cervera había un solo semáforo, suficiente para que los 5 últimos coches de la caravana se extraviaran. Una llamada de móvil, esta vez con respuesta, los recondujo y llegamos todos a nuestro objetivo.
En esta curiosa iglesia redonda del s. XI de 10 metros de diámetro exterior y tan solo 5 interior, Armand, el guía nos intentó convencer, sin éxito, de que originalmente había sido una torre de defensa.


Nos despedimos del guía y nos fuimos a comer a la fonda del cercano pueblo de San Ramón. En el famoso semáforo de Cervera esta vez solamente se perdió un coche, que fue oportunamente reconducido vía móvil.

La comida transcurrió sin incidéncias. Antes de ponernos en la autopista de regreso, 26 de los 30 nos acercamos al pequeño y encantador pueblo de Montfalcó Murallat, donde el sol nos despidió con una puesta más impresionante aún que la salida.

Como colofón explicar la historia de nuestros dos amigos abandonados a su suerte por el bien del conjunto, Xavier y Montse: La asistencia técnica les reparó la avería, consiguieron ponerse en marcha y salir de Cellers, cuando llegaban a Cervera para reunirse con el grupo para la última visita y la comida, tuvieron una nueva avería, dejaron el coche en Cervera y se fueron en taxi a su lugar de origen. El lunes una grúa les llevará el coche al taller. Xavier era la tercera vez que venía con nosotros y por primera vez traía a su esposa Montse, os podeis imaginar cuales fueron los comentarios…
Un abrazo, buenas fiestas y hasta la próxima.


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